10 FRASES QUE QUIERO QUE MIS HIJOS RECUERDEN SIEMPRE


 No sé qué tanto recordarán de su infancia cuando crezcan. Tal vez se olviden de algunos juguetes, de ciertas canciones, o de las noches en que se quedaron dormidos sobre mi pecho.

Pero ojalá recuerden lo más importante: mis palabras.

Porque las palabras que se dicen con amor, con constancia, con verdad, son las que se quedan grabadas, incluso cuando ya no estamos cerca. Las que nos abrazan cuando el mundo duele, cuando la vida confunde, o cuando simplemente necesitamos volver a sentirnos seguros.

Estas son algunas de las frases que quiero que vivan con ellos para siempre. No importa cuántos años tengan, ni cuán lejos estén. Estas palabras espero que sean siempre su hogar.

1. Siempre puedes contar conmigo, aunque no sepas qué decir.

No hace falta que me lo expliques todo. No necesitas encontrar las palabras correctas para venir a mí. Basta con que vengas. Con tu silencio, con tus dudas, con tus lágrimas. Yo voy a estar.
Porque el amor que tengo por ti no necesita justificación.

2. Está bien sentir mucho. Sentir no te hace débil, te hace humano.

No quiero que crezcas pensando que debes esconder tus emociones para ser fuerte. Quiero que sepas que llorar es un acto de valentía, y que sentir profundamente es un superpoder, no una debilidad. Si algo te duele, si algo te emociona, si algo te toca el alma, está bien. Estás vivo.

3. No tienes que ser como nadie más. Con ser tú, basta.

Nunca fuiste una copia. Desde que llegaste al mundo trajiste tu propia luz, tus gestos únicos, tu forma de ver la vida. No cambies eso por encajar. No te pierdas intentando agradar.
Eres suficiente siendo tú, aunque otros no lo vean.

4. Tú vales incluso en tus días más grises.

Incluso cuando te equivoques. Incluso cuando te sientas cansado, confundido o roto. Tu valor no se borra por tus errores ni por tus días malos.
Eres valioso solo por existir.
Y eso nunca va a cambiar.

5. Nunca es tarde para empezar de nuevo.

No te encierres en tus propios juicios. Si algo no salió como esperabas, si perdiste el rumbo, si te rompiste en el camino, puedes volver a empezar. La vida no es una línea recta.
Es un mapa lleno de rutas. Y siempre, siempre, hay una nueva forma de avanzar.

6. Escoge lo que te dé paz, no lo que los demás esperan.

No vivas tu vida para complacer al mundo. No tomes decisiones solo para no decepcionar. Haz lo que te haga sentir en paz al cerrar los ojos.
Esa es la brújula que nunca falla.
Y la más difícil de seguir, pero la más fiel.

7. Sé amable, incluso cuando nadie te mire.

La bondad verdadera no necesita testigos. Quiero que seas amable no por obligación, sino porque esa es la persona que eliges ser.
Aunque el mundo esté lleno de durezas, tú puedes seguir siendo luz.

8. Puedes equivocarte y seguir siendo amado.

No quiero que crezcas con miedo al error. Quiero que sepas que el amor no se acaba cuando te equivocas. Que puedes tropezar y aún así seguir siendo digno, valioso, querido.
Yo también he fallado muchas veces. Y eso nunca me ha hecho menos mamá.

9. No te olvides de ti mismo por cuidar a los demás.

Cuidar es hermoso, pero no a costa de ti. No te apagues para que otros brillen. No dejes de escucharte. Puedes ser generoso sin vaciarte. Puedes amar sin abandonarte.
Quiero que te elijas. Porque tú también eres importante.

10. Te amo. Siempre.

Aunque no hablemos. Aunque estés lejos. Aunque tomes decisiones que no entienda. Aunque crezcas y ya no necesites mi mano, te amo. Y ese amor no depende de nada.
Es amor de raíz. De esos que no se arrancan, ni se olvidan.
De esos que se quedan para siempre, incluso cuando ya no estoy.

Quizás un día no recuerden todos los detalles: ni los nombres de sus peluches, ni el sabor exacto de las comidas que les preparaba. Tal vez se les borren algunas rutinas, los cuentos antes de dormir o cómo era mi voz cuando los despertaba con besos.

Pero lo que más deseo es que recuerden cómo se sintieron conmigo.

Que, aunque el tiempo pase y la memoria se vuelva difusa, mis palabras les hagan sentir lo que siempre quise darles: calma, seguridad, amor incondicional. Que estas frases —dichas tantas veces, a lo largo de días buenos y días difíciles— vivan en su interior como una especie de brújula cuando el mundo se les vuelva incierto.

Porque al final, eso es lo que una madre busca: dejar algo que les sirva cuando ya no estemos ahí para resolverles la vida con las manos. Y si alguna de estas frases aparece en sus pensamientos cuando más lo necesiten, si alguna les da fuerza, si los acompaña en silencio en medio de un día gris... entonces sabré que estuve con ellos, incluso sin estar.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

10 COSAS QUE NADIE TE CUENTA SOBRE LOS PRIMEROS DÍAS CON TU BEBÉ

¿A QUÉ EDAD EMPIEZA LA PREADOLESCENCIA Y QUÉ DIFERENCIAS HAY ENTRE NIÑAS Y NIÑOS?

PALABRAS BONITAS PARA LEER CUANDO SIENTAS QUE NO PUEDES MÁS