TU VOZ: EL SONIDO MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO PARA TU BEBÉ
Quizás no lo sabías, pero tu bebé ya te escuchaba desde antes de nacer. No te veía, no te tocaba, pero te escuchaba. Tu voz atravesaba el líquido amniótico como si fuera música de fondo en un mundo tranquilo. Por eso, cuando llega al mundo, en medio de luces fuertes, ruidos desconocidos y caras nuevas, lo primero que lo calma no es una cuna, ni un juguete, ni siquiera el silencio. Es tu voz.
Y no lo digo por decirlo. Según estudios de neurociencia del desarrollo, los recién nacidos pueden reconocer la voz de su madre desde las primeras horas de vida. Hay un experimento hermoso hecho en la Universidad de Washington donde se observó que, al escuchar la voz de su mamá, el cerebro del bebé se activa de forma distinta que cuando escucha cualquier otra voz. No importa si le estás cantando, contando lo que estás haciendo o simplemente diciéndole: “aquí estoy”. Tu voz es su hogar. Lo fue antes de nacer y lo sigue siendo ahora.
No necesitas una voz perfecta. No importa si crees que no sabes cantar o si hablas bajito. Tu bebé no está escuchando el tono, está reconociendo la emoción que le transmite tu voz. Cuando tú hablas, su cuerpo se relaja, su frecuencia cardíaca se regula, sus músculos se sueltan. Tu voz es como una medicina que no se ve, pero se siente. Le dice, sin palabras complicadas: “estás a salvo”.
Y hay algo más. Hablarle a tu bebé, aunque aún no te responda, también es bueno para ti. Te conecta con él, te ayuda a sentirte cerca, incluso en esos momentos en los que estás agotada. Le estás enseñando que tu presencia es constante, que incluso en días difíciles, tu amor sigue ahí. Y eso, aunque no lo diga, lo siente profundamente.
No esperes a tener un “momento especial” para hablarle. Cualquier instante sirve. Mientras lo cargas, mientras lo cambias, mientras cocinas o lo amamantas. Háblale. Cuéntale lo que estás haciendo, dile lo mucho que lo amas, cuéntale lo que viste en el día o incluso canta esas canciones que recuerdas de tu infancia. Todo eso suma. Todo eso queda grabado, no solo en su oído, sino en su sensación de seguridad.
También es importante saber que la voz no solo construye vínculo, sino lenguaje. Aunque aún no hable, tu bebé está absorbiendo el ritmo de tu idioma, los tonos de tus emociones, la musicalidad de tu manera de expresarte. Estás sembrando comunicación mucho antes de que él diga su primera palabra.
Así que no subestimes ese murmullo que le haces al oído cuando lo cargas medio dormido, ni ese susurro que usas cuando lo calmas por la noche. Estás dejando huellas. Huellas profundas, invisibles, que más adelante serán su forma de relacionarse con el mundo.
Tu voz es única, es la más importante. Es el primer cuento, la primera canción, el primer “te amo”. No se trata de hacerlo perfecto, se trata de hacerlo con amor. Y tú ya lo tienes.

Comentarios
Publicar un comentario