CRIANZA RESPETUOSA: QUÉ ES Y CÓMO EMPEZAR A IMPLEMENTAR EN TU DÍA A DÍA
Hoy quiero hablar sobre un tema que me parece tan importante y, al mismo tiempo, tan lleno de dudas: la crianza respetuosa. No sé tú, pero a mí me ha costado bastante encontrar el balance entre ser mamá, cuidar de mis hijos, educarlos y, además, ser una madre respetuosa con sus emociones y necesidades. Y aunque el concepto de la crianza respetuosa ha ganado mucha popularidad últimamente, sé que no siempre es fácil saber por dónde empezar o cómo aplicarlo en nuestra vida cotidiana.
Así que hoy te quiero contar un poquito sobre lo que es la crianza respetuosa y cómo podemos integrarla en nuestro día a día sin sentirnos abrumadas, porque sé que a veces podemos sentir que estamos haciendo demasiadas cosas o que no llegamos a todo. Pero, créeme, la crianza respetuosa no tiene que ser perfecta, solo genuina.
¿Qué es la crianza respetuosa?
La crianza respetuosa es un enfoque que pone en el centro a nuestros hijos como personas. Es reconocer que, aunque sean pequeños, tienen derecho a ser escuchados, a expresar sus emociones y a aprender con amor y paciencia. No se trata de consentir todo, ni de dejar que los niños hagan lo que quieran, sino de educarlos desde el respeto mutuo, la empatía y el entendimiento.
Se basa en la idea de que el respeto es fundamental para que los niños se desarrollen emocional y socialmente de manera sana. Y lo mejor de todo es que no se trata de algo rígido, sino de un proceso continuo que podemos adaptar a cada situación, porque todas sabemos que la maternidad es única para cada familia.
¿Cómo empezar a implementar la crianza respetuosa en tu día a día?
Aquí te dejo algunos puntos clave que me han ayudado a mí, y que creo que nos pueden ser útiles como mamás. Recuerda que no se trata de ser perfectas, sino de hacerlo lo mejor posible en cada momento.
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Escucha a tus hijos: Muchas veces, cuando un niño se queja o está molesto, nuestra reacción inmediata es tratar de solucionarlo rápido. Pero, en realidad, lo que necesitan es que los escuchemos primero. Haz una pausa y pregúntales cómo se sienten. Esto no solo valida sus emociones, sino que también fortalece el vínculo que tienes con ellos.
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Empatiza con ellos: A veces, es difícil entender por qué algo tan simple puede ser tan importante para nuestros hijos, pero eso no significa que sus emociones no sean válidas. Trata de ponerte en su lugar. Cuando un niño se frustra porque no puede abrir un paquete o se enoja porque algo no le sale, en lugar de restarle importancia, valida sus sentimientos: "Entiendo que te sientas frustrado, es difícil cuando no podemos hacer lo que queremos."
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Evita castigos físicos y gritos: La crianza respetuosa promueve la disciplina sin recurrir a gritos ni castigos físicos. Esto no significa que los niños no deban aprender límites, pero los límites deben ser claros, consistentes y dados con calma. En lugar de gritar, trata de hablar a su altura y explícale por qué algo no está bien. La conversación calma puede ser mucho más efectiva que el gritar.
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Sé un modelo a seguir: Los niños aprenden mucho más por lo que ven que por lo que escuchan. Si tú les muestras respeto, empatía y control emocional, ellos lo van a replicar. No se trata de ser perfecta, pero sí de ser consciente de nuestras propias emociones y de cómo las manejamos. Si te equivocas, no dudes en pedir disculpas. Ver que somos humanos también les enseña a ellos a ser amables consigo mismos.
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Fomenta la autonomía y la toma de decisiones: Los niños, incluso desde pequeños, necesitan sentir que tienen cierto control sobre sus vidas. Puedes empezar a darles opciones simples, como elegir entre dos camisetas o decidir si quieren merendar una fruta o una galleta. Esto les ayuda a sentirse más seguros y responsables de sus decisiones.
Consejos prácticos para incorporar la crianza respetuosa
Algunas veces, el día a día nos arrastra, y parece que se nos olvida todo lo que hemos aprendido. Aquí te dejo unos consejos sencillos para no perder el enfoque, y también para ti misma como mamá, porque te lo mereces:
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Haz un espacio para ti: Si no te cuidas tú, es difícil cuidar a los demás. La crianza respetuosa empieza también con un respeto hacia ti misma. No sientas culpa por tomar un tiempo para ti, aunque sea para tomar una taza de café tranquila. Si necesitas leer un libro o hacer una actividad que te recargue, hazlo sin sentirte mal.
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Recuerda que no todo tiene que ser perfecto: La crianza respetuosa no es una receta exacta. Habrá días en los que sientas que te falta paciencia o que no sabes cómo manejar una situación. No te juzgues demasiado. La perfección no es el objetivo, sino el esfuerzo diario.
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Busca apoyo: Si tienes dudas o te sientes perdida en momentos difíciles, es válido buscar ayuda. Leer sobre crianza respetuosa o hablar con otras mamás que están en el mismo camino puede ser un gran alivio. Hay muchas comunidades en línea, como en grupos de Facebook o foros, donde puedes compartir tus experiencias.
Si te gustaría profundizar más en el tema, aquí te dejo algunos enlaces que podrían ser útiles:
Recuerda que la crianza respetuosa no se trata de hacerlo todo bien, sino de hacerlo con amor, paciencia y respeto. Es un proceso continuo, lleno de aprendizajes y ajustes. La clave está en ser conscientes de nuestros propios valores y guiarlos con firmeza y ternura. Al final, todo lo que hacemos es con la mejor intención de criar niños felices, seguros y respetuosos.
Te leo en los comentarios: ¿cómo has implementado la crianza respetuosa en tu hogar? ¿Qué desafíos has enfrentado?

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