LOS “TERRIBLES DOS” NO SON TAN TERRIBLES: CÓMO ENTENDER Y ACOMPAÑAR ESTA ETAPA

 

Si tu peque tiene alrededor de dos años y sientes que se convirtió en otro ser humano, no estás sola. De repente aparecen los "¡no!" constantes, los llantos por todo, las rabietas en medio del supermercado, las peleas para vestirse o lavarse los dientes… y sí, muchas veces te sientes agotada, confundida o hasta culpable. Esta etapa tiene fama de “terrible”, pero en realidad, es una de las más importantes en el desarrollo emocional de tu hijo o hija. No es fácil, pero tampoco es un castigo. Es una señal de que están creciendo.

A los dos años (y en realidad desde el año y medio hasta cerca de los cuatro), los niños comienzan a desarrollar su sentido de identidad e independencia. Empiezan a notar que son personas separadas de mamá y papá, que tienen sus propias ideas, emociones y deseos. Y aunque eso es maravilloso, también puede ser abrumador para ellos… y para ti.

Imagina tener un cuerpo pequeñito, muchas emociones que no entiendes, y casi ninguna palabra para explicar lo que sientes. Querer ponerte los zapatos sola y que no te dejen. Querer seguir jugando cuando te dicen que es hora de dormir. Así vive tu hijo cada día. Con frustraciones intensas, sin herramientas emocionales para manejarlas y sin madurez para calmarse solo. Por eso grita, llora, se tira al piso o dice “no” incluso cuando quiere decir “sí”.

En lugar de etiquetar esta etapa como “terrible”, podemos mirarla con más comprensión. Lo que tu hijo necesita no es un castigo ni que alguien lo “corrija”, sino que tú seas su guía. Que lo ayudes a transitar esta tormenta de emociones con contención, firmeza y mucho amor. Eso no significa dejar que haga todo lo que quiera, sino enseñarle poco a poco lo que está bien, lo que está mal y, sobre todo, cómo expresar lo que siente sin dañar ni dañar a otros.

Aquí no hay fórmulas mágicas, pero sí herramientas que pueden ayudarte a acompañar esta etapa con más calma y empatía. Algunas funcionan mejor en unos días que en otros, y eso también es parte del proceso. Lo más importante es recordar que estás criando a una persona, no a un robot. Y que tú también estás aprendiendo mientras él crece.

🌿 Consejos reales para acompañar esta etapa:

1. Anticipa lo que va a pasar.
Los niños de esta edad se sienten más seguros cuando saben qué esperar. Decirle con anticipación cosas como: “en cinco minutos vamos a guardar los juguetes y vamos a bañarnos”, puede ayudar a reducir las crisis. Usa palabras simples y mantén la calma, incluso si se resiste.

2. Nombra las emociones.
Cuando veas que está frustrado o triste, en lugar de decir “no llores”, prueba con “veo que estás enojado porque no te di más galletas… y es difícil cuando queremos algo y no podemos tenerlo”. Así le enseñas que lo que siente tiene nombre, que no está mal y que puede expresarlo.

3. Ofrece opciones, no órdenes.
En lugar de “ponte ya la camiseta”, prueba con: “¿quieres esta camiseta azul o la roja?”. Darle opciones le da un sentido de control dentro de los límites que tú marcas.

4. Sé firme con amor.
No se trata de gritar ni de ceder siempre. Puedes mantener el límite (“no se pega”) con voz tranquila, sin gritos, pero con claridad. Ellos aprenden a sentirse seguros cuando tú les muestras que hay reglas, pero que no dejan de ser amados aunque se equivoquen.

5. Cuida tu paciencia.
Sí, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero si tú estás cansada, estresada o sobrepasada, todo será más difícil. Permítete descansar, pedir ayuda, y saber que no estás fallando si un día perdiste la calma. Lo importante es reparar, pedir perdón y volver a conectar.

Pequeña guía práctica para tener a mano:

  • ✔️ No tomes los berrinches como algo personal: no es contra ti, es parte del desarrollo.

  • ✔️ El cerebro de tu hijo aún no sabe autorregularse. Tú eres su modelo.

  • ✔️ Las rutinas, el juego libre, la conexión y los abrazos valen más que mil castigos.

  • ✔️ No estás criando mal por tener un hijo que hace rabietas. Estás criando a un ser humano real.

  • ✔️ Repite esta frase cuando lo necesites: “No es terrible, es pequeño. No está roto, está creciendo.”

Esta etapa no es para siempre. Aunque a veces parezca que no vas a poder más, llegará el día en que tu hijo te cuente lo que siente sin gritar. En que acepte un “no” sin derrumbarse. En que recuerdes estos días con ternura, no con culpa. Mientras tanto, sé amable contigo. No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de criar con amor, incluso en los días difíciles.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

10 COSAS QUE NADIE TE CUENTA SOBRE LOS PRIMEROS DÍAS CON TU BEBÉ

¿A QUÉ EDAD EMPIEZA LA PREADOLESCENCIA Y QUÉ DIFERENCIAS HAY ENTRE NIÑAS Y NIÑOS?

PALABRAS BONITAS PARA LEER CUANDO SIENTAS QUE NO PUEDES MÁS